Son ya 41 años de Itaka – Escolapios, donde ella misma ha ido tomando conciencia de su propia identidad, con las intuiciones con la que nació en aquel 1985 como asociación y con los nuevos descubrimientos que trae la historia, los participantes que se van sumando, las necesidades del entorno, el mismo Espíritu que es quien de verdad nos debe guiar…
Por eso podemos decir que Itaka – Escolapios hace honor a su nombre del gran viaje a Ítaca, a esa utopía que nos recuerda el regreso a la isla griega (o al Reino prometido por Jesús). Se trata de un viaje maravilloso, lleno de desafíos, con acompañantes que van apareciendo por el camino, con el gran descubrimiento de que el viaje merece la pena y que el final está asegurado.
Identidad que pasa de ser una asociación para unirnos y dar continuidad a vida y proyectos, que crece con muchas iniciativas, que convoca, que se hace ONGD y mucho más, que se transforma en Fundación compartida de la Orden y la Fraternidad de las Escuelas Pías, que tiene que ir superando incomprensiones y malentendidos, que es reconocida como entidad colectiva de integración carismática y jurídica con la Orden escolapia, que se hace red interncional, que resulta una plataforma escolapia de misión compartida con grandes resultados, que potencia la misión que inició Calasanz aundando muchos esfuerzos, que está siempre abierta a la escucha y al cambio, que sabe que el viaje es largo y la aventura es maravillosa.
